sábado, 2 de abril de 2011

New York, New York - 2ª Parte


Segundas partes nunca fueron buenas ... y esta no va a ser una excepción. La verdad es que es difícil escribir toda la frustración y la ira que se siente cuando buscas piso en esta ciudad, pero lo intentaré.

El segundo día fui a un servicio de la universidad donde disponen de una base de datos con los pisos que hay en alquiler por la zona. Ahí conseguí un montón de sitios a los que llamar situados en la zona de Columbia. Justo que lo buscaba. Me puse manos a la obra y llamé a 36 pisos distintos. Muchos de ellos ya estaban alquilados, otros sólo querían chicas, otros eran subnormales directamente por teléfono y los desechaba en el acto. 

El primer piso que fui a ver era el de un abuelo que alquilaba una habitación. No me gustaron varias condiciones: la primera era vivir con el casero, la segunda era que estaba loco. El hombre había sido cantante, bailarín, guitarrista y yo que sé más en la época de los 70. Probablemente se metería demasiada droga y se quedó así. Tenía normas pegadas por toda la casa según el sitio al que accedías. Por ejemplo, si ibas al baño ponía ''tirar siempre de la cadena, limpiar la bañera siempre después de usarla ...'' si ibas a la cocina ponía ''prohibido cocinar más tarde de las 10, no puede haber vasos ni platos sucios en el fregadero nunca ..''. Lo que menos me gusto de todo es que el dormitorio que alquilaba tenía una foto de el viejo con pantalones de campana y pelo afro con una señorita de su misma condición (su compañera de baile). 

Yo: ¿Este es usted?

El: Claro. La señorita es mi compañera de baile. Fuimos muy famosos en los 70. Incluso fuimos a Europa a bailar. A lo mejor tus padres se acuerdan.

Yo (pensando): Dudo que Franco dejara entrar en España a negros afros a bailar el flower power, pero quien sabe ...

El: ¿Te gusta la habitación?

Yo: Bueno, en apariencia sí. ¿La cama es cómoda?

El: Sí, pero sólo puede dormir una persona en ella. Si quieres follar (lo dijo así) tienes que usar el colchón inflable supletorio, pero tu amiguita sólo se podrá quedar una noche sin pagar. Si quieres follar dos noches seguidas, tienes que pagarme $25 por noche. 

Increíble. Estoy seguro que si me quedo allí me propone compartir una puta a medias. 

Ese día fui a mirar cuatro pisos más y no hubo nada destacable excepto lo deprimente de sus habitaciones. En la próxima entrega: cómo conocí al hijo de puta de mi casero.

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