lunes, 4 de abril de 2011

New York, New York - 3ª parte


El día que encontré la habitación en la que vivo actualmente fue como quitarse un peso de encima. Al día siguiente conocí a su casero y fue como volverse a cargar encima el peso que había dejado atrás.

Mi casero es un hombre despiadado y sin escrúpulos que se llama Sassan. Creo que es turco pero no estoy muy seguro. Paso a relataros la historia:

Llamé a uno de los teléfonos que la Universidad de Columbia me había proporcionado. Al llamar, el susodicho casero se limitó a darme por mail  la dirección y me dijo: ''acércate allí sin problemas, seguro que hay alguien'' ... y eso hice. Al llegar me encontré con un alemán de dos metros. En ese momento era el actual inquilino de la habitación y se iba ese mismo día de vuelta a Alemania. Estaba recogiendo la habitación, así que estaba todo manga por hombro.

Yo (preguntas típicas): ¿Hace frío en la habitación, la cama es cómoda, los compañeros son majos ...?

El: Todo fantástico y super chupi guay (a grandes rasgos es lo que dijo).

Chequeo la habitación entre los kilos de ropa y cacharros de alemán. La habitación es grande, con paredes de ladrillo y yeso, suelo de parquet muy deteriorado, cama gigante y dos ventanas que dan a la calle principal. La casa está situada a menos de 5 minutos de la universidad así que es perfecta. De acuerdo, paso de mirar más pisos. Esta habitación es de lo mejor que he visto. Me la quedo. Llamo al casero y se lo digo:

Yo: Hola. El anterior inquilino me acaba de enseñar la habitación y me ha gustado. Me la quedo.

Casero: De acuerdo. Me tienes que pagar el primer mes, un mes de depósito y el último mes.

Y: Pero eso es mucha pasta de vez. Acabo de llegar a NYC y he abierto una cuenta en el banco, pero las transferencias internacionales suelen retrasarse un par de días o tres. ¿Te puedo pagar una señal de $500 dolares y dentro de 2 días te pago absolutamente todo?

C: Ven a mi despacho mañana y lo hablamos. Estoy en la 88th con Central Park

Y: De acuerdo.

A la mañana siguiente cojo el metro y allí me planto. Increíble. El desgraciado vive en un palacio con vistas a Central Park ... con mi dinero. Nada más entrar me cruzo con su criada, una puertorriqueña que me sonríe amablemente y me saluda en español. El casero me invita a entrar a su despacho. Muy bonito y lleno de tecnología Apple allá donde miro.

Y: ¿Te puedo pagar una señal de $500 dolares y dentro de 2 días te pago absolutamente todo?

C: No. Tendrás que sacar el dinero con tu tarjeta.

Y: Pero mi tarjeta tiene un limite de $600 al día.

C: Entonces me tienes que pagar hoy $600, mañana otros $600, pasado otros $600 ... Y como garantía de que vas a a pagar me tienes que dar tu pasaporte y tu visado.

Y: Pero eso es ilegal , ¿no? Es decir, si te quedas con mi pasaporte y con mi visado te estás quedando prácticamente con toda mi vida.

C: Mira Diego, estoy siendo muy comprensivo contigo. Piensa que te estoy haciendo un favor dejándote vivir en mi casa sin pagarme todo lo acordado por contrato. Yo también necesito que pongas algo de tu parte. Además, es mi casa y son mis normas.

Y: ¡¡¡ ES ILEGAL !!! ¿Y si la poli me pide mis papeles? Entonces ¿qué hago? ¿Les digo que mi casero ha secuestrado mi pasaporte a cambio de 3 meses de alquiler?

C: Hagamos un trato (esto me recordó al anuncio de las cápsulas Nescafé con George Clooney y John Malkovich .. ''let's make an arrangement''). Tu me das el pasaporte y yo te escribo un contrato de mi puño y letra que dice que te devuelvo el pasaporte cuando me pagues $1800.

Y: Yo te pago otros $600 y tu me das el pasaporte.

C: No. $1200.

Y: (Como se suele decir en poker: ALL-IN) Lo siento. En esto soy inflexible. Te doy $600 mañana y tu me das el pasaporte. Así te he pagado mes y medio y creo que dejarte mi pasaporte es más que una simple señal de buena voluntad. Así que lo dejamos en $600 mañana o me devuelves mi dinero y me busco otro piso (pensando: por favor, que diga que sí, que diga sí ... si tengo que buscar piso otra vez me pegaré un tiro)

C: Bueno, está bien. En el fondo os trato como si fueseis mis hermanos.

Y: (pensando). Sí, como Caín trataba a Abel.

Salgo de su oficina como un ciudadano ilegal, con $600 menos y con la sensación de que ese tío no es de fiar en absoluto. Más tarde mis compañeros de piso me confirmarían mis sospechas contándome otras bellas historias sobre este hijo de Leviatán.

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